Técnicamente, ya han pasado 2/3 de mi estancia en Dublín. No diré que parece que haya sido ayer cuando llegué... pero sí que el tiempo está pasando increíblemente deprisa.
Esta semana, como siempre, ha sido tranquila en la oficina. Hemos seguido trabajando en el proyecto de Folens, y al final de la semana retomamos el de La Touche.
En cuanto al resto, el martes me fui con María a tomar algo al Dicey's. Sorprendentemente, había muchísima menos gente que de costumbre (lo que no quiere decir que no estuviera hasta arriba). Esta vez, fuimos fieles a la idea original del una y a casa, que siempre se nos suele ir de las manos.
El miércoles vino un equipo de limpieza a prender fuego limpiar la cocina y los baños. Y, oye, resulta que el cristal del horno es transparente... Tomoyo vino por la tarde a tomar algo y cenar aquí, y después nos fuimos a dar una vuelta por Camdem Street y Temple Bar. Allí me encontré/había quedado con Álex, y nos fuimos a O'Connell St a ver el partido de fútbol.
Y por fin, llegó el fin de semana. El viernes, después de cenar rápidamente, me fui con Álex y sus amigos a un bar al lado de St. Stephen's Green. También estaban poniendo fútbol, así que estuvimos muy entretenidos hasta que pusieron la música.
Álex se fue el sábado por la mañana, así como otra chica alemana que llegó el fin de semana anterior (que se cambiaba de piso). A cambio, llegó una americana. ¡Y mi hermana! Bueno, Ceci no se ha quedado más que el fin de semana... pero llegó el sábado. Después de comer, fuimos a visitar Kilmainham Gaol, una cárcel del s. XVIII. La verdad es que fue una visita súper interesante. En esa cárcel estuvieron encerrados (y ejecutaron) muchos de los rebeldes que encabezaron el Levantamiento de Pascua de 1916, así que nos estuvieron contando parte de la historia de Irlanda. Y tras la visita, volvimos a casa para cenar y salir de fiesta con Valentina, Andrea, Tomoyo, María y Padraig por el Temple Bar. La verdad, entre cantar las canciones en versión cabra (explicación aquí) y vitorear a alguna que otra parejita (que conste, toda la discoteca) nos lo pasamos en grande.
El domingo, cuando conseguí sacar a mi hermana de la cama, nos vestimos y fuimos a tomar un Irish Breakfast al Temple Bar. Para darnos energía para la siguiente actividad, el Free Tour. Si alguno venís a Dublín, especialmente si estáis interesados en la historia y cultura del país, os lo recomiendo 100%. Y con eso pasamos el resto de la mañana, visitando los puntos más importantes de Dublín, mientras nuestra guía nos contaba anécdotas y la historia del país y la ciudad. Después, una vez acabado el tour, seguimos dando un paseo por algunos de los sitios que el tour no cubría (de lo poquito que quedaba ya). Y después de una cervecita y un aperitivo para reponer fuerzas y de dar un paseo por el canal, volvimos a casa para cenar y acostarnos. Y yo descubrir que tenemos otro compañero de piso, un chico del sur de Italia.
Y poco más que añadir hasta la fecha...
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