Decir
adiós nunca es fácil. Especialmente cuando vas a dejar atrás una
ciudad tan increíble como Dublín y toda la gente que has conocido a
lo largo de estas 12 semanas. Una ciudad que ha dejado (literalmente)
una marca en mí y unas personas con las que he compartido un montón
de momentos que no olvidaré. También una ciudad a la que sé que
volveré tarde o temprano.
Así
que... esto es todo. Y os quiero dar las GRACIAS a todos vosotros,
todos los que habéis hecho posible esta experiencia. Empezando por
mi familia de Pembroke Shore y otros “parientes”, a mis
cómplices, el ersto de compañeros de piso que han ido pasando por
aquí, todas las personas que invadieron mi casa, mi hermanita
adoptiva, mis compañeros de trabajo, todos los amigos de amigos que
he conocido... a todos vosotros, que sabéis quienes sois... aunque
quizás no sepáis lo importantes que habéis sido para mí. No
habría sido lo mismo sin vosotros.
Dublin
Facts
Puedes
salir un domingo, un martes, un jueves, un viernes y un sábado y
seguir teniendo ganas de más.
Algunas
personas hacen que te avergüences de ser española. Otras de ser
mujer. Otras de ser un ser humano.
Asaltar
la cocina es siempre una buena idea.
Los
productos del Tesco te pueden salvar la vida.
Puedes
arreglar una nevera con un poco de celo.
El
suelo es duro.
Puedes
meter 4 vasos de pinta en un bolso.
Cuando
menos lo esperes pasarás de decir /ˈdʌblɨn/ a /ˈdʊb(ə)lən/
Los
irlandeses son geniales.
Definitivamente,
hay algo en el aire.
La
leche sabe a leche.
Los
autobuses son los reyes de la calle
Grafton
Street y Temple bar nunca están vacíos. Nunca
Molly
Malone es una fiestera.