domingo, 29 de septiembre de 2013

Del hasta pronto.

Decir adiós nunca es fácil. Especialmente cuando vas a dejar atrás una ciudad tan increíble como Dublín y toda la gente que has conocido a lo largo de estas 12 semanas. Una ciudad que ha dejado (literalmente) una marca en mí y unas personas con las que he compartido un montón de momentos que no olvidaré. También una ciudad a la que sé que volveré tarde o temprano.

Así que... esto es todo. Y os quiero dar las GRACIAS a todos vosotros, todos los que habéis hecho posible esta experiencia. Empezando por mi familia de Pembroke Shore y otros “parientes”, a mis cómplices, el ersto de compañeros de piso que han ido pasando por aquí, todas las personas que invadieron mi casa, mi hermanita adoptiva, mis compañeros de trabajo, todos los amigos de amigos que he conocido... a todos vosotros, que sabéis quienes sois... aunque quizás no sepáis lo importantes que habéis sido para mí. No habría sido lo mismo sin vosotros.


Dublin Facts
Puedes salir un domingo, un martes, un jueves, un viernes y un sábado y seguir teniendo ganas de más.
Algunas personas hacen que te avergüences de ser española. Otras de ser mujer. Otras de ser un ser humano.
Asaltar la cocina es siempre una buena idea.
Los productos del Tesco te pueden salvar la vida.
Puedes arreglar una nevera con un poco de celo.
El suelo es duro.
Puedes meter 4 vasos de pinta en un bolso.
Cuando menos lo esperes pasarás de decir /ˈdʌblɨn/ a /ˈdʊb(ə)lən/
Los irlandeses son geniales.
Definitivamente, hay algo en el aire.
La leche sabe a leche.
Los autobuses son los reyes de la calle
Grafton Street y Temple bar nunca están vacíos. Nunca
Molly Malone es una fiestera.



viernes, 27 de septiembre de 2013

Del fin de las prácticas

Bueno... Pues ya he terminado oficialmente mi periodo de prácticas aquí... No sé si sentirme de vacaciones o parada...

El domingo volvió a hacer, como todo el fin de semana, un tiempo veraniego (veraniego aquí, para los
madrileños se asemejaría más a la primavera). Por primera vez en varias semanas, salí a la calle con solamente una camiseta. No solamente eso, era una camiseta sin mangas. Quedé con Tomoyo y con María en el Trinity College, y de ahí nos fuimos a visitar la catedral de St. Patrick. Catedral que, para más señas, está a pocos minutos de mi trabajo... y no había entrado nunca hasta entonces. Mientras estábamos por ahí, Kelsi salió de trabajar y se vino con nosotras. Después, cuando salimos de la catedral, decidimos ir a tomar un helado. Y al acabar, nos fuimos a casa.

Y comienza mi última semana en Dublín. En el trabajo, una vez más, todo ha sido bastante tranquilo. Después del trabajo es cuando he intentado, en la medida de lo posible, aprovechar bien el tiempo.

El martes por la noche fui con María al Dicey's. Es cierto que, de nuevo, no estaba tan hasta la bandera como en otras ocasiones, pero estaba bastante lleno. Y comprobamos que, aquí, puedes hablar con 20 irlandeses y que todos sean simpáticos y hablar con 2 españoles y que sean auténticos gilipollas. ¿Coincidencia? Puede ser, desde luego... Pero vaya mala suerte... jajajaja.

El miércoles, después del trabajo, me fui un segundo al centro comercial a comprarme calcetines (¿en qué estaba pensando cuando hice la maleta y por qué todos mis calcetines se han ido rompiendo aquí?) y de paso una bufanpucha monísima que vi el fin de semana pasado y que me muero por estrenar. Con eso, poco más me dio tiempo a hacer, ya que había quedado para cenar con María y Tomoyo. Fuimos a un restaurante cerca de mi casa, que se llama Gotham Cafe. No nos entretuvimos mucho tras la cena, ya que estábamos las 3 cansadas.

El jueves fue mi último día en la oficina... Empezó muy tranquilo y a media mañana se complicó un poco más, pero todo bien. Por la noche, después de cenar, me fui con María y dos compañeros suyos de trabajo a tomar unas cervezas para celebrar el día de Arthur Guinness. Por supuesto, la cerveza que bebí era Guinness. ¿Qué otra cosa podría beber?


El viernes está siendo, en general, un día muy tranquilo. He aprovechado para dormir hasta tarde, y poquito más... Lavadora, ducha, comida... Y ahora, una vez actualizado (casi por última vez) el blog... Voy a ver si bajo a comprar un par de cosas y me pongo a empezar a recoger mis cosas... No puedo creerme que ya esté de recogida...

domingo, 22 de septiembre de 2013

De pequeños accidentes, Alemania en Dublín y cambio de estaciones

Bueno... Pues ponemos fin a una semana más...

Esta, en concreto, la he empezado yendo al hospital para que me cambiaran el vendaje del pie. ¿Y cómo me he hecho una herida en el pie? Bueno, pues en resumidas cuentas, el pasado 9 de septiembre me atropelló un coche. Y antes de que nadie se pueda asustar estoy perfectamente bien.  Tras el golpe, lo único que quería es que me dejaran subir a la oficina a lavarme la cara y ponerme a trabajar... pero nadie me hizo caso y me pusieron un collarín, me inmovilizaron la columna (o lo que es lo mismo, me pusieron en una camilla incomodísima y me ataron) y me llevaron al hospital a que me vieran, me dieran puntos en la cabeza y todo eso. Eso sí, me dieron una pulserita para "por si me perdía". A lo que contesté que no es que pensara irme muy lejos con las pintas que llevaba y atada a una camilla... Pero vamos, que como digo, no fue nada. Un par de puntos, un par de moratones y una herida en el pie y ya no tengo los puntos, casi no tengo moratones y la herida va curándose. Así que bueno, me pasé un par de días en casa y al tercero muerta de aburrimiento volví a la oficina. Y poco más que añadir de la semana pasada... El miércoles vino a verme la chica que conducía y me trajo flores, el jueves me acerqué al hospital a por mi historial (que suerte en la vida, me dijeron, básicamente) y después a comisaría a hablar con mi Garda monez y el viernes ir al hospital otra vez a que me vieran el pie. Por la noche, el viernes, fuimos a tomar una cerveza con el grupo de españoles y luego, el domingo, fui al cine con Tomoyo.

Y, como digo, esta semana la empecé volviendo al St. James (creo que en mi vida había ido tantas veces seguidas a un hospital) donde me dijeron que la herida va bien y me dieron vendas para que me las vaya cambiando.

En general, ha sido una semana, como siempre, tranquila. En parte también porque me recomendaron que no le diera mucha caña al pie y lo tuviera descalzo y en alto lo máximo posible... En parte porque hemos estado atareadas en la oficina y entre preparar la comida del día siguiente, la cena, la ducha, la lavadora cuando tal... Pues no queda demasiado tiempo.

El jueves, no obstante, sí que salí a tomar algo. Ha empezado un pequeño Oktoberfest aquí en Dublín, así que me acerqué a tomar una cerveza y una Bratwurst. Y la verdad es que me encantó el ambiente que había, disfruté un montón.



Y este fin de semana he intentado aprovecharlo bien. El viernes quedé con el grupo de españoles de nuevo, en plan despedida ya que a estas horas estarán aterrizando en Barajas. Así que nos acercamos al Temple Bar para tomar algo y bailar un poco. Y no sé cuántas veces repetí que no, no me he pegado con nadie.

Y ayer fuimos Tomoyo, María y dos amigas de Tomoyo al The Village. Fue una de las mejores noches en ese club, ya que, como ha empezado la universidad, hay mucho más ambiente en los sitios (y no solamente de adolescentes y postadolescentes que vienen a "aprender" el idioma).

Y nada, ahora voy a ver si me doy una ducha y salimos a dar una vuelta. Hay que aprovechar que parece que ha vuelto el buen tiempo... ¡Esta semana empezó en invierno y está acabando en verano!


viernes, 13 de septiembre de 2013

De cosas que pasan en un abrir y cerrar de ojos

Lo sé, lo sé... Suelo actualizar el blog durante el fin de semana, si eso el lunes... pero he tenido una semana un poco ajetreada y prácticamente no he tenido tiempo hasta ahora.

Cecilia se marchó el lunes por la mañana. Tan temprano que era casi domingo todavía... Nos levantamos a eso de las 3:00 y la dejé en el autobús al aeropuerto. Yo, una vez se subió al autobús, me volví a casa a dormir un rato más.

Y el resto de la semana fue bastante normal, como de costumbre...

El jueves, como no trabajaba el viernes porque me volvía a Madrid a pasar el fin de semana, decidimos salir un rato. Al principio pensaba que seríamos solamente Tomo, María, Ramón y yo, pero mis compañeros de piso, Kelsi, Julia y Mattia decidieron venir con nosotros también, así como un amigo de Mattia. Así que nos tomamos algo en casa y después fuimos a Harcourt Street. Decidimos esta vez ir al D2. Y la verdad, nos lo pasamos genial todos juntos.

El viernes, después de levantarme y comer algo, me fui directamente al aeropuerto. Y la verdad es que poco se puede decir sobre eso... Cosas de aeropuerto... Control de pasaporte, seguridad... Volar... Y, por fin, en casa. La verdad, es una sensación estupenda esa de salir del aeropuerto con solamente una camiseta... Después de deshacer la maleta, fui a tomarme unas tapas con algunos amigos, Javi, Lucía, Fran y Beltrán. ¡Y tinto de verano! ¡Ñam! Cuando terminamos, vino mi hermana con Fran y su prima, y fuimos a tomar una cerveza en un pub... Sí... Echaba de menos los pubs... xD

Y por fin llegó el sábado y la razón por la que fui a Madrid a pasar el fin de semana: la boda de mi tío Chema. Fue un día muy bonito y una boda aún más bonita. Además, pude ver a casi toda mi familia.

Y el domingo... fue un día de vaguear. Pero bueno, para eso están los domingos.

Y bueno, esta semana ha sido en cierto modo relajada... Y ahora ya estoy preparándome para el fin de semana... Mi estancia aquí está prácticamente terminando, así que ¡tengo que aprovechar el tiempo al máximo!

¡Cuidaos!

lunes, 2 de septiembre de 2013

De movimiento en el piso y Chinchisita

Técnicamente, ya han pasado 2/3 de mi estancia en Dublín. No diré que parece que haya sido ayer cuando llegué... pero sí que el tiempo está pasando increíblemente deprisa.

Esta semana, como siempre, ha sido tranquila en la oficina. Hemos seguido trabajando en el proyecto de Folens, y al final de la semana retomamos el de La Touche.

En cuanto al resto, el martes me fui con María a tomar algo al Dicey's. Sorprendentemente, había muchísima menos gente que de costumbre (lo que no quiere decir que no estuviera hasta arriba). Esta vez, fuimos fieles a la idea original del una y a casa, que siempre se nos suele ir de las manos.

El miércoles vino un equipo de limpieza a prender fuego limpiar la cocina y los baños. Y, oye, resulta que el cristal del horno es transparente... Tomoyo vino por la tarde a tomar algo y cenar aquí, y después nos fuimos a dar una vuelta por Camdem Street y Temple Bar. Allí me encontré/había quedado con Álex, y nos fuimos a O'Connell St a ver el partido de fútbol. 

Y por fin, llegó el fin de semana. El viernes, después de cenar rápidamente, me fui con Álex y sus amigos a un bar al lado de St. Stephen's Green. También estaban poniendo fútbol, así que estuvimos muy entretenidos hasta que pusieron la música.

Álex se fue el sábado por la mañana, así como otra chica alemana que llegó el fin de semana anterior (que se cambiaba de piso). A cambio, llegó una americana. ¡Y mi hermana! Bueno, Ceci no se ha quedado más que el fin de semana... pero llegó el sábado. Después de comer, fuimos a visitar Kilmainham Gaol, una cárcel del s. XVIII. La verdad es que fue una visita súper interesante. En esa cárcel estuvieron encerrados (y ejecutaron) muchos de los rebeldes que encabezaron el Levantamiento de Pascua de 1916, así que nos estuvieron contando  parte de la historia de Irlanda. Y tras la visita, volvimos a casa para cenar y salir de fiesta con Valentina, Andrea, Tomoyo, María y Padraig por el Temple Bar. La verdad, entre cantar las canciones en versión cabra (explicación aquí) y vitorear a alguna que otra parejita (que conste, toda la discoteca) nos lo pasamos en grande.

El domingo, cuando conseguí sacar a mi hermana de la cama, nos vestimos y fuimos a tomar un Irish Breakfast al Temple Bar. Para darnos energía para la siguiente actividad, el Free Tour. Si alguno venís a Dublín, especialmente si estáis interesados en la historia y cultura del país, os lo recomiendo 100%. Y con eso pasamos el resto de la mañana, visitando los puntos más importantes de Dublín, mientras nuestra guía nos contaba anécdotas y la historia del país y la ciudad. Después, una vez acabado el tour, seguimos dando un paseo por algunos de los sitios que el tour no cubría (de lo poquito que quedaba ya). Y después de una cervecita y un aperitivo para reponer fuerzas y de dar un paseo por el canal, volvimos a casa para cenar y acostarnos. Y yo descubrir que tenemos otro compañero de piso, un chico del sur de Italia.

Y poco más que añadir hasta la fecha...