Desde luego, no puedo decir que esta semana haya sido aburrida, porque casi no he parado. De hecho, creo que he encendido el ordenador 3 veces desde el lunes.
En el trabajo todo ha ido como siempre, tranquilos. No todo funcionaba todos los días, pero eso es otra historia. El lunes por la tarde tuvimos una pequeña reunión -que luego se alargó, como todas las reuniones- y el viernes por la tarde, uno de los jefes nos dijo que nos fuéramos a casa antes de la hora. Pero como ya digo, ha sido una semana tranquila en ese aspecto.
El martes, después de cenar, bajamos a casa de un compañero de trabajo de Ayla, Simon, porque esta era su última semana y había invitado a gente a tomar algo en su casa. Básicamente, franceses, porque 3 de sus 4 compañeros de piso son franceses. El 5º compañero de piso es una chica holandesa que, por lo que parece, apenas sale de su habitación. Se rumorea que aún no la han visto prepararse algo de comer. Total, que con la tontería se nos hizo tardísimo... así que el miércoles me dediqué a vegetar en el sofá cuando terminé de hacer las cosas que tenía que hacer.
El jueves cuando llegué de trabajar, estaban en el salón Ayla y Tomoyo, y me comentaron que iban a ir al Trinity College, ya que les habían comentado que había no-sé-qué evento. En realidad, no es ningún tipo de evento, es que por las tardes abren un bar en el campo de fútbol, y como está haciendo un tiempo muy bueno estos días, se está muy bien sentado en el césped. Cuando ya empezó a desaparecer el sol, y como las chicas estábamos animadas (incluso nos echamos una carrera por el campus las tres) decidimos ir a tomar algo al Temple Bar. La verdad, por la calle había ambiente, pero los sitios estaban vacíos, así que volvimos a nuestra zona. Ciertamente, tampoco es que estuviera a reventar, pero sí había más gente en el sitio al que fuimos, Dicey's.
El viernes por la noche llegaba a Dublín la hermana pequeña de Ayla, así que también salimos a tomar algo, esta vez al Dandelion.
El sábado por la mañana fui a comprarme unas sandalias o chanclas, ya que sigue haciendo calor, y habíamos pensado ir a la playa después de comer. Así que, después de comprar y comer, me puse el bikini, y me fui con Andrea a Malahide, donde ya estaba Tomo y sus compañeros de piso. Hacía muy buen día y había mucha gente. ¡Incluso me bañé! Teniendo en cuenta en qué país estoy, nunca se sabe cuándo va a dejar de hacer buen tiempo.
Bueno, sí. Los domingos. Parece que los domingos es el día de estar nublado.
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