miércoles, 3 de julio de 2013

De bienvenidas

¡Buenos días desde Dublín!

La verdad es que casi no he parado desde que salí ayer de casa... Os cuento.

Salí de casa a las 8 con mi madre, una maleta, el bolso y la bolsa de viaje. Y tranquilamente al aeropuerto. Una vez allí, facturo la maleta y veo que pesa exactamente 23kg. No 22,9 ó 23,1. 23kg clavados. Fenomenal. Facturo, y poco después paso el control de seguridad y el control de pasaportes. ¿Qué les costaría a esta gente estar en espacio Schengen? Y a volar. Ciertamente, el avión estaba intestado de adolescentes pero, las cosas como son, casi ni me enteré. Yo me puse los cascos y me dormí.

Y después... aterricé en Dublín. Tardé un buen rato en conseguir salir del aeropuerto. Primero, porque el control de pasaportes es muy lento si solamente hay dos personas, y después, porque el equipaje tardó en salir. Bueno, y después hasta que encontré la parada del autobús. La del autobús fue otra... Yo sabía el nombre y número de parada en la que me tenía que bajar, y más o menos en qué me tenía que fijar para saber cuándo. Pero la lluvia complicaba las cosas, porque no se veía bien. Pero lo conseguí, sana y salva. Insisto en esto último, porque al fondo del autobús había un grupo de macarras que se dedicaron a gritar, tirar mecheros y escupir. En fin, adorables.

Así que llegué a la oficina de Celtic Halls, para pagar el depósito etcétera. Ahí me llevé un pequeño "disgusto", ya que me dijo que por el momento no había habitaciones individuales disponibles, así que iba a estar en una doble. Pero que les escribiera la semana que viene y se lo dijera. Y nada, después de eso, me llevó a la casa, en Dublín 2.

No sé cómo irá el resto de la semana... pero por lo pronto, la verdad es que no me importa tanto compartir habitación, porque me encantan mis compañeros de piso. Ahora mismo, comparto habitación con una chica alemana. Además, vive una japonesa, un alemán y un italiano. Y hay muy buen ambiente. El barrio es bueno, no estoy lejos del trabajo... Así que meditaré mucho qué hacer.

Y poco más... llegué, deshice la maleta, me fui a comprar alguna cosilla, y volví a casa. Más tarde vinieron un par de alemanes más, y estuvimos tomando algo aquí, y en un pub cercano.

Y ahora voy a ir a la oficina, para controlar el camino y cuánto se tarda en ir, y después me acercaré al centro para comprar otro par de cosillas.

Ya os contaré.

¡Casa!


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